martes, 28 de marzo de 2017

Kesmer

Esta semana no habrá capítulo, así que a modo de compensación he hecho un dibujo de Kesmer.

Me gusta más que el de Eidun del otro día. 

Espero que os guste.


sábado, 25 de marzo de 2017

Sorpresita

Buenas, he corregido el capítulo 1, he adjuntado el prólogo y he añadido una pequeña sorpresita al final. Espero que os guste.

Aviso de que las próximas semanas dudo que sea capaz de subir algo, ya que estaré estudiando. 
Ojalá os guste y tengáis suficiente (aunque la novedad es bastante corta). Continuaré y espero tener el capítulo 3 para semana santa.

Aquí adjunto el PDF

¡Un saludo y que disfrutéis de lo que queda de fin de semana!

viernes, 17 de marzo de 2017

Eidun

Hace unos días hice una encuesta en twitter para ver qué personaje dibujar para subirlo aquí.
El ganador fue Eidun, espero que os guste

Capítulo 1

Siento la demora. En verdad he tenido tiempo de escribir en estos días, pero no encontraba la inspiración y me ha resultado difícil retomar la historia después de haber estado sin escribir desde septiembre.

Aquí os adjunto el PDF del capítulo 1 de Sonrisa Pálida. Espero que sea de vuestro agrado e intentaré subir más a menudo.

He de decir que tengo un especial cariño hacia Fessa y quiero desarrollarla bien. Espero moverme bien con tantos personajes siendo tan novato en esto.

Un saludo a todo el mundo y muchas gracias por leer. Podéis comentarme lo que sea... correcciones, cualquier aportación. Lo agradeceré.

viernes, 24 de febrero de 2017

Prólogo PDF

Adjunto una versión PDF del prólogo, junto a la portada  y un par de añadidos:

Ver PDF

Prólogo

La noche había caído. La oscuridad cubría el páramo, pues el cielo estaba ocupado por una densa capa de nubes de  tormenta. Fuertes vientos llegaban desde aún más al norte, arrastrando maldad con él.
Los cuatro carnéades refugiados bajo una gran roca no habían, siquiera, barajado la posibilidad de encender una hoguera para darse calor, pues no querían ser detectados en una posición tan alejada de Barad Veldia, en tierras ajenas ya a Paracelsia, el reino fronterizo que separaba el peligroso norte de las tierras civilizadas en el sur. La única protección que se habían arriesgado a utilizar eran unos muros de hielo rodeando el espacio que dejaba la roca bajo la que estaban guarecidos para así protegerse del gélido viento y esperar a que la tormenta amainase. Nadie elevaba el tono de su voz.
Ellos cuatro formaban parte de una avanzada enviada al norte para investigar la situación en esas tierras y, así, poner a punto las defensas necesarias para hacer frente a la amenaza que el norte escondía. Hacía siglos ya  desde la última invasión de los gigantes del norte, pero desde ya un año se habían observado migraciones masivas de caribúes hacia el reino de Tunis, al sur, mientras que varias jaurías de lobos y manadas de leones de las nieves habían sido encontradas por los Vigilantes al norte de Paracelsia, asesinadas, mostrando los cuerpos de los animales en macabras representaciones, colocadas de forma claramente artificial. Ante ese hecho, el terror regresó a las tierras del sur, obligando a los Vigilantes a aumentar el número de incursiones al norte, sospechando del regreso de los gigantes.
Y era en una de esas incursiones en la que un grupo de 20 carnéades habían visto su número reducido a solamente cuatro miembros. Los cuatro eran altos y esbeltos, ataviados con una túnica blanca y dorada que parecía lo menos adecuado para un clima frío. Sin embargo, los carnéades estaban adaptados al frío, capaces de resistir las bajas temperaturas del norte, pero incapaces de resistir bien el calor de la Ciudad Dorada de Caleah. Su piel era pálida y sus ojos claros, mientras que, aunque eran similares a los huma en la mayoría de sus características, su gran altura y sus afilados caninos eran un claro distintivo.
Una de ellos era mucho más joven que el resto. Los carnéades gozaban de una increíble longevidad y solían enviar a sus mejores fuerzas a las misiones peligrosas, pero la joven, que apenas tenía diecinueve años, ya demostraba su habilidad en combate y en estrategia, aunque no dominaba las artes mágicas. Su nombre, Leander Artephius, era una dotada entre su raza y había sido elegida para formar parte de los Vigilantes a su temprana edad. Se estaba encargando de uno de sus compañeros, Lioleo, quien tenía una pierna fracturada y comenzaba a tener delirios febriles, sudando y casi agonizando.
Los dorados ojos con pupilas pequeñas de Leander mostraban preocupación, mientras su negro cabello caía hacia delante, sobre Lioleo.
“Seguramente no consiga superarlo”. Pensó ella, mientras cambiaba las vendas de la pierna derecha de Lioleo e intentaba recitar un hechizo con su mano izquierda deslizando sus finos dedos sobre la frente de su compañero. “Maldita sea, si tuviésemos aquí algo de ulmaria, Cordelia podría elaborar una poción para salvarle la vida, pero así es imposible”. Miró a continuación a Cordelia, una bella carnéade que se mantenía joven a pesar de que su edad rondaba los cincuenta años, de ojos azules y un pelo blanco como la nieve que les rodeaba. Sin embargo, mirarla sólo provocó que perdiese aún más la esperanza, pues Cordelia tenía una mirada vacía hacia el infinito y sus labios formaban una triste sonrisa que no mostraba felicidad alguna, más bien parecía que se compadecía de sí misma por haberse rendido ya a la realidad. No iban a salir vivos de esta. Una sonrisa pálida frente a una triste verdad…
La muerte era lo único que le quedaba por esperar tras haber visto cómo sus compañeros habían sido aplastados y descuartizados uno a uno por esas gigantescas criaturas que no tenían que haber regresado a este mundo. Sus ojos azules estaban enrojecidos tras haber derramado todas las lágrimas posibles y lo único que lograba pronunciar era: “Ojalá hubiese muerto yo también”, algo que le dolía especialmente a su salvador, Icarus, un carnéade de ojos dorados y pelo del color de la plata, quien había perdido un brazo al proteger a Cordelia, y cuyo estado no era, para nada, mejor, ya que había perdido mucha sangre y estaba incapacitado para defenderse. Leander cada vez estaba más convencida de que no sobrevivirían si seguían allí. Tenían que escapar. Así, llena de determinación, se levantó y se dirigió a sus compañeros.
―Icarus, Cordelia, debemos volver a Barad Veldia. Ya. No podemos demorarnos más. Yo cargaré con Lioleo y tú, Icarus, ayuda a Cordelia. No sabemos si están cerca, pero si no nos vamos de aquí el resultado será el mismo, pues pereceremos―Entrecerró sus ojos y tomó aliento―. ¡Salgamos ya!
Mientras terminaba de pronunciar su discurso alentador, un temblor sacudió el improvisado refugio y la roca bajo la que descansaban comenzó a moverse, provocando el desprendimiento de otras más pequeñas que se dirigieron hacia abajo, sobre Icarus, quien acababa de entrar en razón gracias a las palabras de Leander, sepultándole rápidamente. Leander corrió hacia él pero ya era demasiado tarde; al retirar los escombros descubrió su cuerpo inerte, con sangre brotando aún de su cabeza, donde había recibido un impacto fatal. Leander se llevó a la cara sus manos ensangrentadas y soltó un grito agónico por la desesperación. El desplazamiento de la roca había dejado una abertura por donde se asomaban un par de ojos con un brillo azul, cuyas cuencas eran completamente perceptibles bajo una delgada piel blanca y semitranslúcida, con un cabello largo blanco pero poco frondoso que le caía sobre la cara. Por la altura a la que estaba la apertura, debería medir unos cuatro metros de altura. Efectivamente, se trataba de uno de los gigantes del norte. Una de esas criaturas que habían masacrado a su gente. Un Néfilim.
Ya habían llegado. Les habían descubierto y, siendo tres, no podrían hacerles frente. Todo estaba perdido.

Presentación

Tras muchos años separado de mi afición por imaginar historias de fantasía, una charla con mis amigos hizo que despertase de nuevo mi interés por la escritura. Comenzamos un reto, que consistía en escribir unas 1000 palabras a la semana... Y, aunque duró poco (dos semanas, en verdad) la idea permaneció, y en esas dos semanas escribí el doble de lo que se había acordado.
Con afán de retomarlo y compartirlo, he decidido mostrar el mundo que quiero crear en este blog, así que...
¡Espero que os guste!